Creo en mi corazón, ramo de aromas que mi Señor como una fronda agita, perfumando de amor toda la vida y haciéndola bendita....
Piececitos de niño, azulosos de frío, ¡cómo os ven y no os cubren, Dios mío! ¡Piececitos heridos por los guijarros todos,...
La Maestra era pura. Los suaves hortelanos, decía, de este predio, que es predio de Jesús, han de conservar puros los ojos y las...
Madrecita mía, madrecita tierna, déjame decirte dulzuras extremas. Es tuyo mi cuerpo que juntaste en ramo; deja revolverlo sobre...
¡Un hijo, un hijo, un hijo! Yo quise un hijo tuyo y mío, allá en los días del éxtasis ardiente, en los que hasta mis huesos...
A la cara de mi hijo que duerme, bajan arenas de las dunas, flor de la caña...
La rosa colorada cogida ayer; el fuego y la canela que llaman clavel; el pan horneado de anís con miel, y el pez de la redoma...
Duérmete, mi niño, duérmete sonriendo, que es la ronda de astros quien te va meciendo....
Velloncito de mi carne, que en mis entrañas tejí, velloncito friolento, ¡duérmete apegado a mí! La perdiz duerme en el trébol...
Madre, madre, tú me besas, pero yo te beso más, y el enjambre de mis besos no te deja ni mirar... Si la abeja se entra al lirio,...
Anda libre en el surco, bate el ala en el viento, late vivo en el sol y se prende al pinar. No te vale olvidarlo como al mal...
Tengo la dicha fiel y la dicha perdida: la una como rosa, la otra como espina. De lo que me robaron no fui desposeída: tengo la...












